#2 Caminos

¿Cuál es el camino de tu escritura? ¿De dónde vino tu necesidad o gusto por escribir? ¿Cómo lo encontraste?

Piensa en eso y rellena la página de una libreta de tu preferencia con la anécdota detallada de ese comienzo. Los detalles son importantes porque permite mirar hacia los orígenes, las raíces de lo que eres como escritor, y hacia dónde te diriges con las palabras, personajes y mundos que estás creando.

He escrito y escribo movido por impulsos para penetrar en mí y para huir de mí, por amor a la vida y para vengarme de ella, por ansia de comunión y para ganarme unos centavos, para preservar el gesto de una persona amada y para conversar con un desconocido, por deseo de perfección y para desahogarme, para detener al instante y para echarlo a volar. En suma, para vivir y para sobrevivir.

Octavio Paz. Prólogo a La casa de la presencia.

Es interesante saber el camino, tanto observar ese pequeño fragmento que puede significar lo que fuiste o la formación que recibiste, otorga una perspectiva de qué es lo que hay adelante:

¿A dónde quieres llegar con tu escritura? ¿Qué camino tomarás el día de mañana? De una forma u otra, es bueno tener claro lo que quieres lograr, porque eso habla de ti como autor a futuro.

¿Te ves escribiendo en veinte años? ¿Escribirías en veinte años el mismo tipo de textos que escribes hoy en día? ¿Sí, o no? ¿Por qué?

Escríbelo para ti sin olvidar los detalles, de nuevo como si se tratara de un ejercicio anecdótico, en el que la imaginación te entregue de lleno la idea de qué estarás haciendo con tu escritura en unos años.

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