#8 Deleites personales

Muchos escritores buscan inspiración apoyándose en aquellos placeres que la orientan o la impulsan. ¿Y tú?

En mi caso, escuchar mi canción favorita, de vez en cuando, suele ser algo que me acompaña en mis horas de redacción y escritura. A veces también lo son los chocolates semiamargos que suelo cortar en pequeños pedazos y comer mientras escribo. Ambos son elementos que, en mi muy particular punto de vista, motivan mi concentración y fomentan la fluidez de ideas.

Otras personas acompañan sus letras con una copa de vino, una taza de té, dulces, o juegos de los que hacen uso en pequeñas pausas cuando las ideas parecen haberse detenido.

A algunos otros les gusta intercalar sus ideas entre la escritura con el móvil, el ordenador, la escritura a mano y la máquina de escribir. Es curioso este caso, porque puedes seguir siendo productivo en medios que se ven guiados por diferentes sensaciones a la hora de redactar (no es lo mismo una pantalla táctil, que el sonido de las teclas al ser oprimidas o el sonido del lápiz o el aroma de la tinta al impregnarse sobre el papel). Todo depende de lo que sea que más te acomode y el medio que te parezca más viable dependiendo de tu entorno y contexto.

Debo decir algo especial y muy claro: los deleites y acompañamientos NO lo son todo. Si de algo podemos estar seguros, es que el centro de todo este razonamiento es lo que se produce en sí, no lo que hay alrededor.

Las palabras constituyen la droga más potente que haya inventado la humanidad.

Rudyard Kipling

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