#5 Capítulos, títulos, sinopsis y otras rarezas.

¿Qué título le pongo? ¿Cuántos capítulos deberían ser? ¿Cuán largos deben ser los capítulos? ¿Qué escribo en la sinopsis? ¿Y la portada?

No creo que alguien pueda tener una respuesta exacta y concreta a esas preguntas, pero aquí os daré algunos consejos para lidiar con este tipo de tecnicismos.

El título.

Obviamente, debe estar relacionado con el tema de la historia y hay varias formas para saber elegirlo. A veces es lo primero que se te ocurre o es tu punto de partida para comenzar a escribir. En caso de que no sea así, hay varias formas para crear un título.

Adjetivos o sustantivos de una sola palabra: se refleja el significado del contenido de la historia. Tenemos el ejemplo de Crepúsculo o Divergente.

Títulos clásicos: Este tipo nos indica un «algo» que hace, es, tiene, actúa, etc, sobre «otro algo». Ejemplo: Cazadores de Sombras, El Señor de los Anillos, Los Juegos del Hambre. En este último caso, el primer «algo» son «los juegos» y el «otro algo» es «del hambre».

Título de un nombre: el nombre del protagonista es el título. Harry Potter, Percy Jackson, Artemis Fowl.

También están los títulos largos y rebuscados, como por ejemplo Crónica de una muerte anunciada, la Cándida enerida y su abuela la desalmada y cosas así. Pero no es lo recomendable. Mi consejo es que busques algo que sea muy peculiar, único y fácil de recordar para tus lectores. El título debe ser claro y atrayente para los lectores, generalmente, la mejor opción es un título corto y conciso. Puede ser que cambies el título una vez que has avanzado en la historia, no es necesario mantener el mismo título hasta el final.

Si quieres escribir una historia de romance, ojo con los títulos: «Enamorada de…» «Mi vida con…» «Del odio al amor» «Mi chico ideal» «Mi cuento de hadas» «Mi vecino» «Mi mejor amigo y yo» etc, etc, etc.: todos esos títulos están más que repetidos, no tienes más que buscar alguno de esos en internet y encontrarás al menos cinco historias con el mismo título, si no igual, uno muy parecido. Además, historias con títulos así suelen ser de esos clichés calenturientos.

Ojo con la portada.

Con escribir una buena historia no basta. No es cuestión de subirla a internet y esperar a que los lectores descubran su valor literario. No.

Lo que necesitamos es captar la atención de nuestro lector, creando una portada que hable por ella. Queremos que nuestra portada sea llamativa y se distinga entre la gran multitud de libros, que represente a nuestra historia y, por supuesto, que esté bien hecha. Si bien no hay que juzgar un libro por su portada, la mayoría de los lectores lo hace.

No es necesario pagarle a alguien para poder tener una buena portada. Bien podemos aprender a hacerla nosotros (yo lo he hecho) o pedirle a alguien con buen corazón que nos preste su ayuda. En la plataforma Wattpad hay muchas personas que se ofrecen a hacer portadas gratis, suelen poner sus anuncios en los clubs o foros. Yo misma solía hacerlo, mas ahora no me alcanza el tiempo para ello.

Llamativa, entendible. El título y el autor en letras claras con una imagen que grafique el contenido de la historia. Si tiene muchos elementos se ve sobrecargada, si es sólo una imagen, no significa nada. Las letras deben contrastar con el fondo para que sean entendibles y la tipografía (estilo de letra) debe ser simple, para que sea legible. Puedes variarla, pero tiene que ser combinable.

Una portada debe parecer PROFESIONAL. Eso habla mucho de uno como escritor. Si tu portada es profesional, el lector pensará que tú como escritor también lo eres, y tendrá mayor entusiasmo por conocer tu obra. Luego puede que siga leyendo, o no, pero la portada habrá cumplido su propósito de atraer a su público lector.

Los capítulos.

Si hay una cosa sobre la que los escritores nos preocupamos bastante es sobre qué tan largo debe ser algo, ya sea una historia, o un capítulo dentro de la misma. Me han pedido consejos al respecto, y siempre les he dicho que cada uno puede hacer una historia tan larga como quiera, o un capítulo tan largo o tan corto como se le antoje. Sin embargo, he leído más sobre este tema, y debo decir que sí hay consideraciones para tener en cuenta.

¿Para qué público estás escribiendo?

Esta es una pregunta fundamental, ya que tanto la extensión de una novela como la de sus capítulos dependerá del público a la que va dirigida.

Mis consejos generales son: no dividas los capítulos en partes ni pongas adelantos de capítulos, eso suele hartar a los lectores porque piensan que el escritor no se toma en serio la historia. Leer capítulos muy largos y descriptivos aburre y si son muy cortos te dejan con ganas de más. Además, intenta que todos tus capítulos tengan una duración similar.

Cuando escribas un capítulo, debes tener en cuenta el tiempo en el que el lector mantiene su atención activa. Si bien hay lectores que leen durante horas seguidas, hay muchos que solo leen un rato antes de dormir, o en el bus al trabajo o a la escuela. Por eso, se recomiendan las siguientes extensiones para los capítulos según la edad del lector tipo (tiene que ver con el desarrollo cognitivo de cada grupo):

—     Niños: No más de 1000 palabras

—     Adolescentes de hasta 16 años: Hasta 2500 palabras aprox.

—     16 en adelante: Hasta 4000 palabras.

Lo ideal es que incluso en una novela adulta, uno no demore más de una hora en leer. Es mejor hacer muchos capítulos y cortos, que pocos y demasiado extensos, solamente que dentro del mismo capítulo haya pausas (indicadas por un espacio grande entre dos párrafos) en las que el lector puede detenerse cuando quiera irse a dormir, cuando el bus esté por llegar a destino, etc.

Si bien muchos prefieren los capítulos largos, recuerden que no todo el mundo tiene dos horas disponibles para sentarse a leerlo, y siempre es mejor que sea poco pero bueno. Muchas veces uno prolonga los capítulos añadiendo cosas que son innecesarias, que no son más que relleno. Yo tiendo a saltarme todo eso. Piensa… ¿qué es lo que evitas en una novela? Pues eso es lo que debes evitar en la tuya.

La sinopsis.

La sinopsis debe ser un mini resumen de la historia, pero sin contar el desenlace. Ejemplo:

«Jacinta es una joven que adora viajar por el mundo. Cuando visita Grecia conoce a un joven, Apolo, de sonrisa encantadora y actitud misteriosa. Mientras más cercanos se hacen, más problemas aparecen. Y es que Apolo ocultaba un secreto, un secreto que cambiaría completamente la vida de Jacinta…»

Presentamos los personajes y el escenario a grandes rasgos, dejando entrever el problema o punto crítico de la historia, pero sin delatar mucho. Lo suficiente para que al lector le pique la curiosidad y lea el primer capítulo o el prólogo.

El primer capítulo (o el prólogo) deben ser emocionantes y llamar la atención del lector, animarlo a que lea más.

No es buena idea empezar dando la biografía entera del personaje, eso es algo monótono que no causa mayor interés. Basta decir: «Juana es una chica nacida en el siglo XVIII» «Marlen es secretaria», «Carmen odia a Jaime, su compañero de universidad», con esas simples frases, dejamos entrever quién es el personaje, su edad aproximada y el contexto de la historia. Aunque si vas a escribir una historia fantástica, no puedes revelar el mundo maravilloso en el primer capítulo. Debes dejar pequeñas pistas y hacer florecer la curiosidad del lector, ir desvelando el misterio poco a poco.

Aquí os dejo un artículo sobre cómo escribir una sinopsis y no morir en el intento.

Si quieres que hable sobre algún tema en concreto, solo tienes que dejarme un comentario. Yo me encargo del resto.

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