#4 ¿Qué escribir y cómo hacerlo?

Acabas de tomar una decisión: quieres escribir. Deseas contar una historia, que el mundo te conozca y sepa que esa brillante idea salió de ti. Quieres liberar esa maraña de pensamientos que está atrapada ahí en tu cabeza. Pero existe un pequeño problema: no sabes sobre qué escribir.

Y entonces te asaltan las siguientes dudas:

¿Escribo algo que le guste a la gente, o que me guste a mí?

¿Cómo lo hago?

¿Qué debería contar?

Mi consejo es que escribas sobre lo que a ti te gusta, temas que conoces y que has leído. No intentes copiar a otros escritores, sino que crees tus propias ideas.

Tenemos la idea errónea de que un libro que es popular, lo es porque es bueno o cuenta algo original. Quítate esa idea de la cabeza: que un libro sea muy popular no significa realmente que sea bueno, así que no desesperes si tu historia no es la más conocida o leída.

Empecemos por lo básico: el personaje principal.

Comienza con el boceto de un personaje. Imagínate sus rasgos y sus características psicológicas, y anótalas. Imagínalo como una persona real, con todos los pensamientos, motivaciones y sentimientos que una persona real podría tener. Las personas evolucionan con el tiempo, y tu personaje puede aprender lecciones a lo largo de la historia, o puede dar lecciones al resto de los personajes. Lo más importante de un personaje son sus características psicológicas. Una cara bonita no es nada sin un cerebro y un corazón detrás.

Si ya tienes tu personaje, continuemos por su entorno.

Un bosque, la ciudad, bajo tierra, en el espacio, un castillo, bajo el mar, un lugar nuevo creado por ti… Lo que quieras.

Es importante que visualices este lugar para poder hacer una descripción precisa en el momento que lo requieras. Debes pensar en las formas y las texturas de lo que rodea a tu personaje, y al describirlo debes ser tajante para expresarte, no hacer descripciones interminables, pero tampoco tan pequeñas. Luego de escribir, debes releer imaginando el lugar sólo con los elementos que describiste, y revisar si hace falta algún cambio.

Si tu descripción es larga y plagada de detalles, intenta ser más preciso, la gente se aburre rápidamente de los textos interminables.

Ya que tenemos protagonista y lugar, ahora necesitamos otros personajes más y un conflicto.

Utiliza la misma técnica que utilizamos para el protagonista al crear tus personajes secundarios. Visualízalos y anota sus características. No tienen que ser tan elaborados como el principal, pero deben tener sus rasgos psicológicos claramente definidos.

Generalmente conocemos a los personajes por las cosas que dicen y hacen, no es necesario que el narrador nos dé la biografía completa de cada personaje para conocerlo.

> Más tarde hablaré de los tipos y prototipos de personajes.

Siempre que hay una historia, hay un problema que resolver.

Todos los libros tienen un patrón común, que es lo que los hace ser historias. Empezamos por la presentación de los personajes, sus características y el entorno. Luego de varias situaciones, esto desemboca en un conflicto o punto crítico de la historia, donde el o los protagonistas deben actuar de alguna forma para cambiar la situación. Y después de que nuestros personajes actúen, nos encontraremos con el descenlace o fin del conflicto.

El problema puede resolverse de manera positiva o negativa para los protagonistas, o puede ser un final libre, que se interpreta según al lector le parezca.

Al comenzar a escribir debes tener claro, al menos, el inicio y el conflicto de la historia. El final vendrá a medida que escribas. La historias están plagadas de pequeños conflictos, para ir dando sentido al relato, pero siempre habrá un conflicto mayor que ponga en riesgo algún elemento vital de la historia.

Para ir creando tu historia, imagina situaciones donde tu personaje principal interactúe con los demás, dejando claro el tipo de relación que tiene con cada uno de ellos. A medida que vayas escribiendo, una serie de acontecimientos dará paso al conflicto mayor, y los personajes trabajarán para resolverlo y llevarlo a un fin.

Quizá cuando empieces a escribir no tengas claro cada detalle de lo que sucederá en la historia, pero eso no importa. Basta con que tengas una idea, un boceto de lo que quieres contar. Los personajes iran tomando forma poco a poco y la historia tendrá vida propia. ¡Déjala fluir!

Un último consejo es que te preocupes siempre de situar tu historia en la clasificación correcta (juvenil, terror, etc) y etiquetarla adecuadamente, de esa forma, los lectores encontrarán fácilmente lo que están buscando si decides autopublicarla o subirla a alguna plataforma.

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