#14 Personajes memorables.

Ya estuvimos hablando de los personajes. Hoy la clave es: ¿cómo hacer que los lectores amen a un personaje, que quede por siempre en sus corazones? ¿Cuál es la receta de los personajes memorables?

Pensemos en algún personaje muy querido, que no necesariamente es el protagonista.

Pero primero es lo primero: un personaje se compone de varios elementos.

  • Cómo es (física y psicológicamente), qué dice, y qué hace. Y para hacer nuestro personaje memorable, debemos tomar en cuenta estos tres aspectos.

Hay que ser cuidadosos al momento de describir un personaje, porque hay costumbres que no podemos adoptar, como esto:

Me llamo Juana, tengo 16 años, soy delgada, pelo negro y ojos grises, mis mejores amigas son Ana y Cata. Ana es rubia de ojos azules y Cata tiene el pelo castaño y ojos verdes. A las tres nos gustan chicos, Nick, Pepe y Juan. A mi me gusta Nick, que es castaño y super atlético, sus ojos son celestes, pero él está saliendo con Rebeca, de pelo rubio y ojos dorados, aunque ella lo engaña con su mejor amigo Mike…»

Alguien lee eso y cinco minutos después no recuerda quién era quién y cómo era quién ni a quién le gustaba quién. Se arma un lío y los lectores se confunden.

Lo ideal es presentar los personajes poco a poco, a medida que entran en la historia. Pero no escribiendo su biografía completa, sino dando pistas.

¿Como se dan esas pistas?

Pues es muy sencillo. Las pistas deben incluir los tres aspectos de los personajes: apariencia, palabras y acciones. Por ejemplo, tenemos a la mejor amiga de nuestra protagonista, Kate. Es muy coqueta y siempre habla de chicos. Tiene el pelo castaño y grandes ojos verdes. Pero no diremos las cosas así de textuales, sino, con pequeños detalles según vamos narrando los acontecimientos.

Ahora que podemos describir a nuestro personaje sin que el lector se confunda, vamos por buen camino.

Lo siguiente es hacer que el lector adore al personaje que deseamos. En las buenas historias, muchas veces tenemos aquel personaje que no es protagonista, pero que los lectores quieren de igual forma.

Para hacer que ese personaje destaque entre los demás, tenemos varias opciones:

  1. Descripción física: debemos hacer hincapié en alguna característica física que destaque a este personaje dentro de la historia, y repetirla varias veces a lo largo de esta. Por ejemplo: las enormes orejas de Dobby (Harry Potter); la perfección de Finnick (Los juegos del hambre); Max y su pelo de plumas (La ladrona de Libros). Al hacer esto, el lector identificará rápidamente el personaje, y lo asociará con la característica destacada.
  2. Característica admirable: casi siempre nuestro personaje especial, además de tener un rasgo físico particular, tiene algo en su forma de ser que lo caracteriza. Puede ser el humor, agudeza intelectual o lealtad; pero la idea es que destaque, de alguna forma, aún sin ser el protagonista. También esa característica especial suele ser algo que todos desean ser en el fondo, como la valentía, o la sinceridad.
  3. Acción crucial: nuestro personaje especial cumple muy bien su rol dentro de la historia, y casi siempre realiza alguna acción de vital importancia para el protagonista, puede ser salvando su vida o ayudando a que los problemas se solucionen, por lo que tanto el protagonista, como los lectores, le estarán eternamente agradecidos.
  4. Muerte trágica: está comprobado que cuando un personaje muere, automáticamente recibe amor eterno por parte de los lectores. Sobre todo si este personaje tenía un significado especial para nuestro protagonista. Generalmente la muerte se produce justo después de hacer su entrada triunfal para arreglar la historia.

Si tenéis en cuenta los consejos para describir correctamente un personaje y los mezcláis con la receta de personajes memorables, tendréis vuestro personaje especial listo para ser adorado por los lectores.

Y a vosotros, ¿qué personaje secundario os marcó?

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