#15 Deja respirar lo que escribes.

Escribir una historia siempre será una actividad muy intensa en la que un montón de pensamientos e ideas danzan a nuestro alrededor; de todas ellas, seleccionamos las que podrían funcionar dentro de dicha historia con la esperanza de causar impacto, de generar una emoción, de hacer sentir. Una vez que un poema, cuento, o historia quedan para ti «terminados» es cuando muchos escritores se preguntan ¿y ahora qué? Mi respuesta es: deja respirar lo que escribes.

Cuando uno escribe una historia, el hecho de lograr darle un final satisfactorio es un gran paso, aunque definitivamente no el último. Una vez que se ha terminado el proceso inicial de escribir una historia de principio a fin, es tiempo del siguiente proceso: deja respirar tu historia. Sonará extraño para quien no lo haya hecho antes, pero es muy importante que una vez pasado tanto tiempo desarrollando la historia a tu gusto, le des un tiempo lejos de tus ojos.

Sí, así como lo digo: tú y tu historia debéis daros un tiempo separados.

Una vez lejos, aprovecha el tiempo que tienes para hacer otras actividades tales como salir a despejarte, hacer el ejercicio que evitaste mientras escribías, leer otras cosas alejadas del tema que te concierne, o ver a amigos para tomar un café. Mientras más actividades gratificantes, será mejor para ti porque te ayudará aponer distancia mental entre lo que escribiste y tú.

¿Cuánto tiempo debes dejar respirar tu obra?

Para un cuento, una semana podría ser suficiente. Para una novela, tal vez podría funcionar hasta un mes. Escritores como Stephen King dejan respirar sus obras un mínimo de seis semanas.

El tiempo es relativo: depende completamente de ti, y de tu capacidad para mantener esa distancia de la que hablo, el tiempo que habrás de darte.

Una vez que ese tiempo ha pasado, regresa a tu historia como quien regresa con gusto a ver a una antigua amistad, y relee lo que escribiste varias veces. Te sorprenderás al darte cuenta de que la distancia que pusiste entre tu historia y tú te ayudará a poder ver detalles que no notaste cuando terminaste la historia tiempo atrás. Podrás detectar muchos errores con facilidad, tanto de coherencia en la historia como en la misma ortografía y gramática de la misma. Después de haber atravesado este «segundo filtro» dentro del proceso, notarás que tu historia estará mucho mejor pulida y detallada de lo que estuvo antes de ese respiro.

Es muy importante que realices este proceso antes de mandar la historia a algún lugar para su publicación, porque los editores son personas acostumbradas a ver con ojos serios lo que están viendo con el afán de evaluar si vale la pena publicarlo, y no evalúan qué tanto trabajo te costó sacar la historia, sino la calidad de esta. Mientras más enfatices en la originalidad de tu texto, además de la calidad de tus palabras y las midas con cuidado, más probabilidad tendrás de que uno de tus textos sea aceptado.

Ahora bien, a continuación os voy a transcribir un fragmento del libro Mientras escribo de Stephen King, en el que el autor habla de todo el proceso que sigue a la hora de trabajar sus novelas, y su historia en torno al arte de crear historias que nos dan terror. Estoy segura de que te ayudarán a ver este proceso con mucha más claridad:

Cuando haya llegado el día de la corrección (que puedes haber marcado en el calendario), saca el original del cajón. Si parece una reliquia comprada en unos encantes que ni recuerdas, si te parece algo rarísimo, es que estás preparado. Siéntate con la puerta cerrada (pronto, muy pronto la abrirás al mundo) y coge un lápiz y una libreta. Después lee entero el original.

Si puedes, léelo de un tirón. (Es evidente que si el libro tiene cuatrocientas o quinientas páginas no podrás.) Haz todos los apuntes que te apetezca, pero concéntrate en las simples faenas del hogar, como corregir la ortografía y encontrar incoherencias. Habrá muchas…

Si es la primera vez, releer el libro después de seis semanas será una experiencia extraña y en muchos casos estimulante. Lo has hecho tú, te reconocerás y hasta te acordarás de lo que tenías puesto en el equipo de música al escribir algunas líneas, pero al mismo tiempo tendrás la sensación de estar leyendo la obra de otra persona, quizá un alma gemela. Así tiene que ser. Es la razón de haber esperado tanto.

— Stephen King, Mientras escribo

Y vosotros, ¿dejáis respirar a vuestras historias?

Si es así, ¿cuánto tiempo soléis dejar?

Podéis dejarme en los comentarios sugerencias de temas de los que pueda hablar. Estaré pendiente de responder cada uno.

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