#21 Los temidos y ansiados finales.

Nada es eterno en esta vida. Todo es efímero; tiene un principio y un final. Pero muchas veces no sabemos cómo terminar una historia.

Con las historias no es la excepción. Toda historia debe terminar. Aunque, si se tienen muchas dudas sobre el final, puede llegar a ser una completa tortura.

Es por eso que escribo esto. Porque yo también he estado en esa situación. Que estemos a punto de colocar el broche final y deseemos con todas nuestras fuerzas escribir el punto y final de nuestra historia no quiere decir que haya que hacerlo a la ligera. Si el principio de una historia hay que cuidarlo y mimarlo para que enganche al lector, el final debe dejarlo boquiabierto.

Los tipos de finales más conocidos son:

  • El final emotivo: se trata de desarrollar un final que provoque emociones diversas en el lector, tales como tristeza, alegría, esperanza…
  • El final moral: igual que hay cuentos que terminan con una moraleja, podemos crear finales que inciten a la reflexión, que ofrezcan una lección moral programada por el autor.
  • El final circular. Es posible que en tu historia guarde relación el principio con el final. Puede ser que comience y termine con la misma frase, en el mismo lugar, con el mismo objeto en las manos, por ejemplo.
  • El final sorpresa. Hay historias que están destinadas desde el comienzo a promover el desenlace feliz, pero eso no significa que deba ser obvio. Hay muchas formas de acabar como al lector le gustaría sin que por ello se lo espere. O, por el contrario, puedes ofrecerle al lector un giro radical que descomponga todos los estereotipos que en un principio conservaba.
  • Y, opuesto al sorpresa, encontramos el final natural: es el que cabría esperar dados los acontecimientos. Es lógico y consecuente.

También aquí se incluyen los finales felices, en el que los protagonistas consiguen su objetivo y los antagonistas son derrotados. Es el final típico de las novelas románticas y los cuentos. Los finales tristes, donde el protagonista no consigue sus objetivos. Es un final pesimista en el que no se resuelven los problemas de manera positiva. El trágico va más allá del final triste. Es un final que se desarrolla de forma marcadamente dramática, es desastroso para los protagonistas. Esperanzador: aunque el autor no explique de forma explícita la resolución de la historia, da a entender, a través de una serie de pistas, que el problema se solucionará en el futuro.

  • El final cliffhanger. Palabra inglesa que se refiere a la sensación de sentirte “al borde del abismo”. Se trata de construir un final que intrigue al lector por dejar una trama a medias, por interrumpir una escena final y dejarla inacabada, por ofrecer un final que parece más el seguimiento de un sufrimiento o similar.
  • El final reflexivo: es ese que ofrece al lector la oportunidad de echar la vista atrás y reflexionar sobre cómo es posible que el protagonista haya conseguido lo que ha conseguido. Es posible que, con un final como este, el lector se haya sentido tan identificado con un personaje en cuestión o con cualquier situación ocurrida en la historia que la interiorice como suya y le planteé una solución a sus propios problemas.
  • El final con humor: es posible acabar con algo gracioso para el lector, algo que solamente comprenderías si has leído la historia y consigues así dar la importancia que se merece a tu lector.
  • Final inconcluso: para historias que pretenden continuar, tipo saga, es muy conveniente terminar con una pregunta abierta que mantenga pensativo al lector durante un tiempo, esperando con ansia la siguiente parte y propiciando así un futuro seguidor de tus historias. O también dejar un final abierto en el que la trama queda sin resolver y el lector debe imaginar cómo se solucionan las situaciones creadas.
  • El final imagen: puedes acabar tu historia con la imagen detallada de una escena, ambiente u objeto que se quede grabado en la mente del lector. Es una buena forma de mantener viva tu obra.
  • El final dialogado: Acabar con un diálogo entre varios personajes que desvele alguna información que no haya aparecido a lo largo de la historia.
  • El final para uno mismo: Se trata de un final donde el narrador sea el propio autor que hable de su propia obra, sus sensaciones o impresiones usando los matices de la historia y sus personajes.
  • El final definitivo: en el cual el protagonista o uno de ellos muere o simplemente se resuelven todas las tramas e incluso conocemos el futuro que les depara a los personajes.

Los finales suelen jugar un papel importante para poder hacer crítica de una historia y tienden a marcar mucho más que los comienzos. Todo es cuestión de saber equilibrar la historia para darle un final digno y merecido.

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